pasito a pasito.

febrero 23, 2010

El gigante de Xonaquita despertaba nuevamente, poco a poco; las candilejas del coloso se iban iluminando una a una. Los guerreros que estaban a punto de ingresar a dejar el bofe en el empastado de caucho aguardaban en las penumbras a que las puertas se abrieran. A unos metros, el guardián del hogar hepático hacía los últimos preparativos para que la cancha y el graderío estuvieran listos. Se abrieron las puertas, los equipos ingresaron y se dispusieron a enfundarse la respectiva camiseta. Una bella fría noche volvía a traer buenos presagios para los hijos pródigos del Gigante de Xonaquita.
Las acciones  arrancaron en punto de las 8 33 P.M., en el campo estaban dos escuadras dispuestas a buscar el triunfo a muerte. Por un lado los Tlachiqueros de Chicomoxtoc y por el otro los enoooooooooooormes HRFC. En disputa estaban, entre otas cosas, un odre de tlapehue y el honor futbolístico.
Mientras los visitantes buscaban desde el comienzo arrasar con ataques veloces, audaces y furtivos, los Hígados aguardaban pacientes, serenos, sonrientes en su mitad de cancha. El ritmo particular con el que los HRFC entienden el futbol parecía desconcertar a un rival cuyo promedio de edad era de aproximadamente 5 años menos que el de los gualdobrunobermellón.  Con mucha personalidad los reptantes empezaron a despojar del balón a su adversario y fueron moviéndolo de un lado a otro. Cuchara González comandaba el inicio de muchas acciones. Los Reptantes buscaban múltiples variantes, salida desde su área con balón controlado, desbordes laterales de distintas velocidades y emprendidos por jugadores de los más variados tonelajes, paredes precisas y otras no tanto, kilométricos pases milimétricos, era una fiesta, un ir y venir de una bellísima cadencia que hacía pensar que los Hígados habían sido poseídos por los mimsmísimos Huehues de Xonaca. Poco a poco los tlachiqueros fueron entrando en un hipnótico letargo, de esta manera los goles empezaron a caer de a uno en uno. Hubieron de todos los sabores: de cabecita, de pared, de media distancia, de lámina, de churro, etc, etc, etc. El marcador se fue haciendo cada vez más abultado hasta llegar a un total de 8 tantos para los reptantes. Los Tlachiqueros, escuadra de pundonor, intentó muchas cosas pero no les alcanzarían, aún así obtendrían un par de buenas anotaciones. Para infortuna de los de Chicomoxtoc,  estaba dispuesto por la cosmogonía del barrrio, que esta noche sería para los Reptantes.

El trepidante partido cerraba la semana de Carnaval en Xonaca y los HRFC llegaron a su casa a hacer respetar esta ancestral tradición del barrio que supo adoptarlos.

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