LOS HÍGADOS TAMBIÉN LLORAN

diciembre 11, 2009

Todos, todos estaban listos para entregarse una vez más: la afición, el cuerpo técnico, los Jugadores…todos estaban listos. La noche se había abierto paso y los HRFC se presentaron a una nueva cita con el destino.

El ánimo de una temporada intensa, peleada, victoriosa impulsaba al caballo Bruno de la competencia. Enfrente estaba Puebla 80, el equipo que venía con los mejores números del torneo, eso no fue motivo para intimidar a los hepáticos pues  venían con el ímpetu a tope y motivados por una campaña plagada de hazañas y escenas históricas.

Sin embargo acá comenzaba un nuevo torneo, un borrón y cuenta nueva, y los Reptantes se sentían motivados, amalgamados, seguros y, sobre todo, alegres por tener una nueva oportunidad de compartir la cancha.

La afición nuevamente se había volcado al Gigante de Xonaquita a alentar a los Gualdobrunobermellón. Los cánticos, los pompones, las sonrisas y la fraternidad higadil llenaban de alegría la tribuna.

Comenzaba el partido de los cuartos de final, un boleto para la siguiente ronda estaba en juego. Desde iniciado la contienda, los Hígados arrancaron con la estrategia que tanto les ha funcionado y el juego fue equilibrado durante varios minutos, inclusive los HRFC tuvieron algunas oportunidades para irse arriba del marcador.

Alrededor del minuto 13 de la primera mitad, una falta en los límites del área reptante fue marcada por el árbitro, éste a su vez indicó a la barrera que caminara hacia atrás. De repente un avispado jugador de Puebla 80 tomó el balón y, mientras el árbitro hacía recular a la barrera, envió mortífero uñazo que fue a incrustarse en la portería hepática sin que Cuchara González pudiera evitarlo. Sorprendentemente el árbitro señalaba el círculo central indicando que el gol había sido válido. Los HRFC se acercaron a pedir una explicación pues lo que había ocurrido era reglamentariamente inadecuado. El juez no quiso dar explicación alguna asumiendo una postura tiránica y abusivamente autoritaria.  Gol de Puebla 80 que ponía el marcador 1-0

Los HRFC se dispusieron a reanudar el encuentro pero les habían inflingido un terrible gancho al hígado que le volteó el cuajo a más de uno. Aún al borde del KO los reptantes volvieron a echar pa´lante con gran garra y gran espíritu. La esperanza por conseguir el triunfo esa noche jamás desapareció, desafortunadamente a raíz del primer gol de Puebla 80 los Hígados no pudieron volver a conectarse, algo raro ocurría en la cancha en el momento menos indicado del torneo, el coraje hepático no desapareció ni un solo momento pero futbolísticamente los Hígados no andaban como en el resto de los encuentros anteriores.

Los Hígados intentaron de todo: Centros, desbordes, tiros de media distancia, cambio de planteamiento táctico, rotación de posiciones, etc. pero esa noche nada terminaba de cuajar, las cosas no estaban saliendo como todos esperaban.

El partido transcurrió en esa dinámica, los HRFC dejaban la vida en el campo segundo a segundo, las últimas gotas de sudor de la temporada recorrían por el rostro de todos y el partido, junto con la temporada, llegaba a su fin. Los Hepáticos habían sufrido una dura derrota.

El equipo visitante salía de la cancha disfrutando y celebrando una victoria bien obtenida. Los HRFC sufrían un amargo tropiezo y la Hinchada aguardaba silenciosa y melancólica en la tribuna. Durante algunos minutos el ambiente fue frío y silencioso, algunos jugadores se hallaban al borde de las lágimas y unos cuantos  alcanzaban a esbozar- a modo de agradecimiento- una sonrisa a la gran hinchada hepática .

Sí, el torneo había terminado. El caballo bruno dejaba de galopar en el cesped del Gigante de Xonaquita. Las banderas gualdasbrunasbermellonas debían dejar de izar esta temporada. La aventura de este año había llegado a su fin.

Pero los Hígados son un equipo que nació grande, soñador…un equipo con espíritu, con alegría por jugar, con garra, con hígado y sobre todo… UN EQUIPO CON UN AUTÉNTICO AMOR A LA CAMISETA.

Los HRFC salieron del estadio esperando la nueva temporada, creando en su imaginación nuevas historias futbolísticas, nuevas hazañas, nuevas alegrías. Este capítulo se cerraba pero era el prefacio de una nueva aventura.

Sí, acá estaremos una y otra y otra vez. Acá estaremos la próxima temporada! Gracias Hígados por este gran torneo, las historias no terminan aquí.

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