Fueron 4

diciembre 1, 2009

La noche era frìa fría pero el Gigante de Xonaquita ebullía y se encontraba listo como siempre para recibir a su equipo. La cancha se iba iluminando, los Hìgados llegaban de uno en uno, la grada se fue poblando y el ambiente empezaba a llenarse de la alegrìa y la camaradería de la gualdobrunobermellón. Los Hígados Reptantes venían nuevamente a luchar por un buen resultado. Las miradas de los jugadores reflejaban el deseo por seguir con paso triunfal para colarse a la gran fiesta. Faltaban dos aduanas màs y la primera estaba a punto de comenzar.

La escuadra visitante (Inter de Milán) tenía un retraso en su vuelo y no arribaba puntualmente al Gigante de Xonaquita, parecía que los HRFC se alzarían con una molesta victoria por default. Justo cuando estaba por terminar el tiempo de tolerancia, apareció en estacionamiento del estadio-como un bòlido- una camioneta, tipo lechero, que transportaba al equipo visitante. Finalmente se presentaron todos los jugadores y el duelo comenzó. De inmediato los HRFC se lanzaron en búsqueda del triunfo, la alineación presentada reflejaba la intención de no perder los puntos en disputa. Poco a poco la septena hepática comenzó a tomar el control del partido. La pelota recorría toda la cancha en un cadencioso idayvuelta, los desbordes del fresero Pérez empezaban a aparecer, la Magia del “Miloc” Pérez propiciaba una maravillosa circulación del balón, el Turbina Urbineshko dirigía miradas furtivas a la portería contraria, a manera de aviso para el meta y como un preludio de lo que el bielorruso haría en el terreno de juego; Chango González se plantaba firmemente como escudo de poder y detenía todo, Botas Rosas deambulaba por el campo a la velocidad de la luz, no paraba bien la bola en varias ocasiones pero corría, corría, corría, corría, corría; Aarón Aguilar como siempre ofrecía el Hígado en cada balón disputado y buscaba la anhelada anotación; Samuel Cabeceaba y sacudía su bigote en cada tapòn, en cada desborde y en cada despeje, disputaba la esférica con una seguridad poco suscitada en él, y en la retaguardia Reptante se levantaba nuevamente una muralla impenetrable conformada por “Donovan Calderón”, Viernes “el alopèsico” Múgicov y Cuchara González. 

En la cancha empezaba a verse un solo equipo. Los goles fueron llegando poco a poco, uno a uno, hasta completar un total de 4 chicharros. La nota la dio Actavio Pérez que obtuvo su primera anotación del torneo en jugada gratamente laminera en la que, haciendo uso de sus virtudes físicas, arrasó con cuanto rival se cruzaba por su camino, incluyendo al portero, para que una vez derribada a toda la defensa mediante la técnica del “Nalgazo” , quedara solo frente a la portería para culminar la sublime obra que el mismo había esculpido. La fanaticada estalló en júbilo tras la anotación de Perez Costa pues era bien sabido que él había sido un importante aporte en los partidos en los que se había presentado y que ciertamente merecía una anotación desde algunos encuentros anteriores. El resto de las anotaciones fueron conseguidas por Eusebio Urbineschko que estuvo covertido en un auténtico torbellino y nuevamente arrasó al oponente con su poderosa pierna derecha. Habían dos ausencias importantes en el equipo Reptante, sin embargo las pulsaciones còsmicas enviadas desde San josé del Pacífico eran recibidas por los Hígados en el terreno de juego y las ausencias fueron más leves.

La grada se inundó de alegría durante todo el partido pues los HRFC jugaron con una sincronía majestuosa. Los cànticos retumbaban en los pilares de la tribuna y hay quienes dicen que podían ser escuchados hasta Castillotla, cosa que a nadie sorprende pues en la cancha la escuadra Higadil iba de lo sublime a lo majestuoso en cada jugada. Gran sincronía, gran concentración, gran alegría por jugar y gran amor por la playera volvieron a manifestar todos los jugadores. en cada jugada, en cada balón disputado, en cada atajada, en cada tiro-desviado o acertado- desde el campo se esparcía la locura hacia el gradería. El guaaaaaaaldobrunomermeeeeello-ón retumbaba constantemente y estremecìa los hígados de los Hígados.

Esta fue una noche de fiesta, una noche que los Hígados sabían que podían aprovechar para asomarse hacia la gloria y siplemente lo hicieron.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: